Misericordia quiere ser una “presencia amorosa y activa” en los lugares de sufrimiento para ser como el “corazón del Cristo” que da la bienvenida a todos y de donde surge el Amor.

De ese corazón surge dos rayos, la compasión y la evangelización. A través del rayo de la compasión, Misericordia sufre con los que sufren y vive con ellos el servicio concreto de la caridad. A través de la evangelización, Misericordia anuncia la Buena Noticia de manera humilde y respetuosa para que cada persona sea capaz de conocer a Jesús-Cristo y el Evangelio.